lunes, 4 de marzo de 2013

SEGUNDA ENTREGA


LA PESADILLA DE DANI”

El césped, descuidado, tenía falta de ser cortado, medía casi un metro. Visto desde arriba se distinguieron dos raudas sombras cuyas estelas se dirigían hacia los setos tras los que  estaba Dani, se trataba de dos velocirraptores hambrientos, los dinosaurios más chungos, pues eran cazadores innatos y letales, que se dieron una fiesta, al dar con Dani. Le arrancaron el brazo izquierdo a dentelladas, se comieron el dedo gordo del pie derecho y le asestaron un mordisco en el tobillo, que dolía horrores. Tras esto apareció un coche de la policía con la sirena puesta que ahuyentó a los raptores. Aparcó repentinamente en la explanada,  junto a la casa. “Gracias a Dios, estoy salvado”, pensaba Dani… pero su esperanza se desvaneció de lleno cuando comprobó que el policía que bajó del coche no era ni más ni menos que el “Terminator” T-1000 de metal líquido, que también quería participar en esta pesadilla por entregas. Así que este, se acercó a Dani O´Connor y su brazo se convirtió en un miembro puntiagudo y punzante con el que le atravesó el pulmón derecho:

-”Sayonara Baby”, dijo el T-1000, y después el enviado del futuro desapareció.

Dani, desesperado andó como pudo, dejando una estela roja de sangre en el camino, y se le ocurrió tirarse a la piscina para evitar a los mortíferos dinosaurios, que podían volver de un momento a otro, la sangre empezó a diluirse en el agua y esto es mal asunto, porque atrae a los peces carnívoros, lo huelen.
Se oyó la sintonía de Tiburón, y vio una aleta gigante que iba hacia él… acercándose por momentos. ¡Coño! pero ¿Qué leches hace un tiburón en mi piscina? El escuálido insensible, le mordió todo el costado, por donde salieron parte de sus entrañas entre más cero positivo. Tras una lucha injustamente perpetrada, Dani pudo salir de nuevo, en un descuido del tiburón, pues parecía que entonces, no había peligro alguno fuera.

Pero no era así, los Gremlins salían ardiendo de la casa como locos hacia la piscina, uno de ellos se abrazó a Dani, quien empezó a arder también y vino otro imitando una sirena, que llevaba un casco de bombero. El Gremlin bombero cogió un extremo del intestino  delgado y empezó a tirar de él hasta sacar los veinticinco metros de tripa y conectarlo, cual manguera, al grifo del jardín, lo que al abrir la llave, le reventó al maltrecho Dani el estómago, mientras los demás Gremlins reían y seguían devorando otro poco más a su víctima: Le comieron el meñique del pie izquierdo y le causaron profundas quemaduras…
Digamos que llegado a este punto, si le preguntaran a Dani por su salud… seguro que se quejaría. Necesitaba un médico, aunque visto lo visto y examinando su estado de arriba abajo, lo que realmente necesitaba era un albañil y un sastre.

El último intento por sobrevivir fue arrastrarse como pudo y abrir el garaje para coger el coche pero le entró un dolor en el pecho y se quedó tendido en el suelo. Mientras, tres zombies se acercaban desde el otro lado de la cochera. Los restos de su estómago empezaron a revolverse y entre convulsiones un pequeño Alien asomó su cabecita por el ombligo de Dani, que salía entre la sangre y las pocas vísceras que le quedaban. “Papa” le dijo a Dani el pequeño Alienito, que era una monería. El Alien, junto con los tres zombies y Predator, que se unió a la escabechina, terminaron devorando la carne que quedaba de él. De los suculentos huesos, se encargó un doberman mutante de dos cabezas,  que se alimentaba a mordiscos de la osamenta y restos de casquería de Dani . Podríamos estar hablando de que Dani  estuviera ya algo… muerto, diría yo...

                                                                 CONTINUARÁ...

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