jueves, 21 de marzo de 2013

CUARTA ENTREGA Y FINAL


                          “LA PESADILLA DE DANI”

- “Se lo que hiciste el último verano…”-Decía una voz susurrando.
- “¿Sí? ¿Y qué hice?.”-Contestó la oreja rebotá.
- “Estuviste cogiendo la almendra seca de tu tío con to el solanero de Agosto, a las tres de la
tarde, con una botella de agua caliente para beber, durante una semana y sin ganar un duro.”
-“¿Y eso es malo?”-Preguntó la oreja.
-“Eso no es malo… ¡es malísimo! Vamos, trabajar, ¿ qué te parece? Con la crisis que hay y se pone
el tío a trabajar! Por lo menos que dice de ir a cobrar el paro, pero hombre  ¿cómo se te ocurre?  Sin duda sembraste el mal con tus acciones… Pero bueno, te vamos a dar el alta con lo de la maldición... siempre y cuando no trabajes más, así que al SEF, pero ya. Ahora bien, que no se vuelva a repetir o volveremos  a por ti y haré los últimos y definitivos “recortes”-Dijo la voz susurrante.   
-“Que bien, gracias. Puedo prometer y prometo que nunca más volveré a trabajar.” “Por cierto eres Freddy, ¿No?”-Acertó a preguntar la oreja.
-“¡Leches, y yo que estaba poniendo empeño en poner voz de ultratumba! ¿Cómo me has reconocido? –Preguntó Freddy Krugger.
- A los malos se les pilla rápido. -Contestó la oreja.

El quinteto calaveras y el asesino en serie de la película “SEVEN”, introdujeron a la oreja en un paquete y lo enviaron a Madrid. La tortura consistía en estar como público invitado en el programa SÁLVAME. ”No, no, por favor, esto no” y tuvo que estar las siete horas de programa que dura este martirio, escuchando las sandeces de los tertulianos del corazón. Antes prefería que la picaran para hacer una hamburguesa que estar allí viendo eso, muerta de asco. “Que alguien me Salve”. Y ahí se calmó la cosa.

Fue entonces cuando me desperté y lo primero que hice fue comprobar con mis manos que tenía las dos orejas en su sitio…
-Dani ¿estás despierto?-Dijo su madre.
-Sí, mamá.
-Tienes que tirar la basura, comprar el pan, hacer la comida y llevar una lavadora de la tienda…
-Sí, mamá.

La pesadilla continuaba ahora que estaba despierto, pero tenía sus orejas y los malos volvían a ser personajes de ficción y terror. Al salir Dani de la habitación para hacer todo eso, la radio se encendió en su cuarto y entre interferencias se oyó una voz susurrante que decía:

¡¡¡Vooolllveeereeemosss, estamos en tus sueños!!!
  
                    FIN


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