lunes, 11 de marzo de 2013

TERCERA ENTREGA




 “LA PESADILLA DE DANI”


Sin embargo, algo escapó a la masacre, la oreja derecha, se fue dando saltos sin que los monstruos y zombies se percataran de ello. La oreja de Dani  se dirigió hacia un pozo donde se escondió tras una vieja escoba a esperar. Del pozo salió una voz de ultratumba que decía “Todo esto es más raro que un gitano con carrera”. Con la casa en llamas, se dibujó sobre el humo y el fuego la silueta de Freddy mostrando y alzando su mano mala, la que corta. La  oreja estaba convencida de que ahí no la encontrarían, lo que no sabía es que los monstruos estaban leyendo esta historia también, pues tenían amenazado al narrador. O sea, a mí.

“Sé que nos estás escuchando, no te escondas tras esa escoba, Freddy está en tus sueños y te ve”.

Freddy silbó y el doberman de dos cabezas fue a por ella. La oreja pensaba que ya todo estaba perdido, así que se entregó a la criatura sin oponer resistencia. El can bicéfalo, dejó el cartílago frente a Freddy. Este cogió a la oreja, y le dijo al oído: “Con un poco de betadine y un ibuprofeno quedarás como nueva” Esto no es nada personal orejita, que conste, es nuestro trabajo. Creamos pesadillas y malos rollos porque es lo mejor que sabemos hacer, joder la parte, vamos. Y con la muerte nos ganamos la vida. Pero sobre todo “hacemos pagar a los que se portan mal…”  

Ahora aparecía otro fichaje más, la sombra que venía andando por el porche, con una careta de hockey y un machete, era Jason, de “Viernes 13” que llegaba tarde: “¿Puedo partirla por la mitad?” Preguntó… “Anda Freddy, no seas malo, es decir, no seas bueno.” Dijo Jason suplicando.

“¡Que no! Que te conozco, carnicero.” “Sí, ya sé que no le hemos hecho casi nada a Dani, pero no hay que pasarse... hay que asustarlo un poco y ya está.”

“Si no, nos encarnizamos y nos quedamos sin nada, como siempre. Así que vamos a esforzarnos en no matar al sentido auditivo de Dani.” Le dijo Krugger al del machete resignado.

La oreja preguntó temerosa “¿Qué vais a hacer conmigo?”. “Demostrarte que siempre todo puede ir a peor”, dijo Haníbal, el Caníbal, que acababa de llegar, inquieto y dispuesto a pillar cacho…
  Se deleitó pensando que con una pastillita de avecrem y una orejilla como esa, saldría un buen caldito… ¡No, no, tenemos una idea mejor!

Llegado ese momento Freddy, Alíen, Predator, Haníbal y Jason empezaron a reír a carcajadas y a gruñir, cada vez más fuerte, como corresponde a los reyes del terror,  amparados bajo una nube de mirlos oscuros y buitres carroñeros, dando vueltas alrededor de la casa, que continuaba ardiendo cual infierno entre delirios e infames  carcajadas . Toda clase de espantos negros y de seres viles y siniestros, emitiendo sonidos extraños, graznidos, aullidos, alaridos… en fin, se dispusieron en torno a la oreja, que permanecía a la escucha (¡Que remedio!) sin saber aún por qué reían.

 CONTINUARÁ...


                    

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