viernes, 16 de marzo de 2018

UN DIA CUALQUIERA



Ambos se levantaron a una. Les esperaba un día fascinante.
Veva se metió en el baño para darse una ducha reparadora y quitarse las telarañas que se habían acumulado por la noche en su cabeza.
Ron fue directamente a la cocina, mientras se quitaba las legañas de sus ojos, a preparar un frugal pero nutritivo desayuno. Mientras lo preparaba encendió su Macintosh y se conectó a su blog matutino preferido. Noticias sin novedad; lo de siempre: crisis y más crisis.
Cuando Veva salió de la ducha se incorporó al desayuno y le preguntó a Ron:
  ---  ¿Qué tal las noticias del día? 
 -- Nada a reseñar, dijo él 
 --- ¿Qué te apetece hacer esta mañana?, preguntó Ron. 
 -- ¿Pues no íbamos a ir al abogado? 
 -- Ah sí, es verdad. 
 -- ¿Hoy nos separamos, no es cierto? 
 --- Pues ¡hala, hala!, que llegamos tarde
       Y ese día Veva y Ron se separaron



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BASI JORQUERA




viernes, 9 de marzo de 2018

DEPAKINE: VENENO LEGAL



            Todos sabemos que los medicamentos, en la sociedad actual, sirven para calmar, paliar o curar algún dolor, dolencia o enfermedad. Entonces ¿qué ocurre con los medicamentos psiquiátricos que, además de no estar demostrado empíricamente sus beneficios (no siempre y en todos los casos) provocan más perjuicios de los que intentan mitigar? Pues que estos medicamentos, estas drogas legales (porque provocan adicción y si dejas de tomarlas producen malestar físico) son un negocio para las farmacéuticas porque los locos somos un suculento negocio por ser unos “¿enfermos?” crónicos.
 Somos un negocio porque representamos el 9% de la población mundial, y esto solo es la punta del iceberg porque ¿quién no conoce a alguien que no tome, sin prescripción médica, algún ansiolítico (para calmar los nervios) o algún  hipnótico (porque si no no duermo)? Somos un negocio porque entramos muy jovencicos en los sistemas de salud y si no tienes suerte puedes estar medicado toda tu vida. Y eso es una putada por lo que implica: permanencia de un discurso paternalista en el que solo se informa al paciente, por parte de la mayoría de los  psiquiatras, de las veces que te tienes que tomar la medicación al día y su dosis correcta. En muy pocos casos te informan (que es un derecho) de los posibles efectos secundarios que tiene en tu cuerpo y en tu cerebro la química que te prescriben, como si fuera la panacea. Y encima, cuando ya te has acostumbrado a la medicación te dicen, muy ufanos, que ha salido un nuevo medicamento y que es mucho mejor que el que tomas actualmente. Y ¡ala!, como si fueras un conejillo de indias a experimentar en tu cuerpo un nuevo fármaco que en la mayoría de los casos tiene nuevos efectos secundarios y, ¡oh casualidad!, cuesta 6 veces más que el antiguo. Además te lo venden y promocionan como si de un nuevo yogurt con propiedades mágicas se tratara. Vamos como si les fuera la vida en ello, como si además de psiquiatras se dedicaran al marketing y la publicidad. Y sí, quien está detrás de este discurso biologicista: las farmacéuticas,  que no olvidemos que son S.A., y ese es el potente discurso que expanden en la sociedad. Y por supuesto los psiquiatras, que son la mano del sistema, que validan con su actuación todo este discurso.
El depakine,-- que solo es un ejemplo de los efectos secundarios graves que provocan estos medicamentos porque  otros de estos efectos son aceptados como mal menor en base a un probable efecto beneficioso y  terapéutico como la ralentización del metabolismo que provoca exceso de peso, baja líbido, agitación, somnolencia, tics nerviosos, acatisia, dolores musculares y un largo etcétera--, ha provocado en las mujeres embarazadas que lo han tomado, contra la epilepsia y el trastorno bipolar, un riesgo muy alto de malformaciones en el feto sobre todo casos de espina bífida, trastornos cardiovasculares o de los órganos genitales. Y eso que se supone que este medicamento pasó en su momento todos los controles científicos y sanitarios para ser aprobado y ser lanzado al mercado.
Joanna Moncrieff expone todo esto mucho mejor que yo en su libro: “Hablando claro. Una introducción a los fármacos psiquiátricos.” Desde aquí reclamo una atención más personal y holística en el trato a las personas con malestar psíquico porque solo con pastillas no se cura el alma. 
Ir a este enlace si queréis leer la noticia: 
    http://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2018/03/08/conoci-secuelas-depakine-dias-quede/903821.html 
           



 Vivir sin pastillas


           BASI JORQUERA

   
              

viernes, 2 de marzo de 2018

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

El art. 20 de nuestra Constitución en su apartado b) establece el derecho a la producción y creación literaria, artística, ciéntifica y técnica bajo las no conculcación, a su vez, del art. 18 que establece el derecho, también fundamental, de garantizar el honor, la intimidad personal y familiar y la propia imagen.
Pues bien ¿cómo se digiere la flagrante censura de la instalación "presos políticos" en ARCO la semana pasada? ¿O que saltaran las alarmas por los "insultantes"? tuits de Cassandra Vera contra Carrero Blanco?
En el caso de ARCO ¿a quién faltaba el honor esa serie de fotografías pixeladas? Y en el caso de los tuits, idem de lo mismo.
¿Estamos ante un retroceso de la libertad de expresión en España? Y lo que es más peligroso ¿se infingen  los artistas autocensura en sus obras artísticas por miedo a la carcel u otras sanciones punitivas?
En literatura está surgiendo un nuevo agente a tener en cuenta que consiste en una persona "sensible" que lee la obra antes de ser publicada y es capaz de detectar si hay algún colectivo en el texto que resulta insultado o no se respeta su diversidad. Vamos que un escritor antes de decir nada sobre gais, negros, judíos, mujeres, gitanos o yo no sé qué más colectivos, tiene que pensárselo dos veces. A eso yo lo llamo autocensura y es más peligrosa que la censura impuesta por el Estado.
La ley mordaza es más peligrosa de los que pensamos porque conculca uno de nuestros derechos fundamentales que es la libertad de expresión porque nos mete el miedo en el cuerpo. Antes de decir o incluso pensar o escribir nada reflexiónalo dos mil veces porque puedes ir a la carcel o pagar una multa que no te puedes permitir.
Otro ejemplo flagrante de lo que estoy diciendo es el secuestro editorial por orden judicial de un libro que habla de la íntima conexión entre muchos políticos gallegos y los narcos en Galicia. El libro no expone nada que no esté probado judicialmente y sin embargo, ¿qué poder no tendrá el polítitico que ha impuesto la denuncia que un juzgado la ha enviado a trámite? Yo aquí el problema no lo veo en el político corrupto sino en el juez que ha admitido a trámite la denuncia.
Vivimos tiempos convulsos para la libertad de expresión porque si no tienes la libertad interior¿ Qué otra libertad esperas tener?

 La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida"

BASI JORQUERA