lunes, 14 de marzo de 2016

LA DROGA MAS ZAFIA DEL SIGLO XXI


La droga más dura,  más extendida y más aceptada en todo el globo terráqueo, sobre todo en el considerado primer mundo, por razones obvias, y que más corrompe, incluso a los que considerábamos  más íntegros moral o éticamente, es la que todos llevamos en más o menos cantidad en bolsillo: el maldito parné.
Por dinero se cometen toda clase de vilezas: se compran voluntades, se maltrata al medioambiente, se roba, se secuestra, se miente, se corrompe el sistema y los que lo forman, que es lo peor, y eso se extiende al resto de la sociedad porque " si lo hacen los de arriba por qué no los de abajo", y lo que más fastidia es que nadie está dispuesto a romper la baraja;  incluso se mata y en grado superlativo se provocan guerras con todo lo que ello conlleva de sufrimiento.
No pretendo hacer un estudio antropológico, porque no estoy capacitado,  del uso que el ser humano hace del dinero, pero está claro que cuando hacemos un mal uso de él o lo queremos adquirir de una manera no lícita nos metemos en muchos problemas. Y la pregunta que le surge a un simple españolito de a pie es: ¿merece la pena ensuciar tu vida de vileza por llevar una vida que no te corresponde por esfuerzo, dedicación, valía o simplemente suerte? Para mí no, yo lo tengo claro, pero está visto que en este país de lazarillos lo de medrar, y no por el esfuerzo precisamente, se ha convertido en todo un deporte, con medallas y todo.
La vida no es justa, desde luego que no es justa. Todos nacemos con unas circunstancias y tenemos que aprender a desenvolvernos con ellas, nos gusten o no. Y desde luego el que mejor sepa manejarlas sin hacer daño a los demás es para mí el que mejor se adapta, y ya sabemos lo que dijo Darwin.
En esta sociedad donde el capitalismo nos lo han metido literalmente por los ojos, el dinero es necesario. Pero hasta qué grado lo es realmente y hasta qué punto nos “venden” que es necesario. Eso lo decidimos nosotros, porque todos somos consumidores y decidimos en qué producto nos lo gastamos y en cual no. Hacemos una selección cada cual según su criterio: calidad/precio, oferta, fidelidad, si es saludable o no, gustos personales, o una mezcla de estos y otros factores que empleamos al elegir un producto. Los consumidores tenemos la última palabra a la hora de elegir lo que consumimos, sólo tenemos ese "poder", que no es poco, porque imaginaros un boicot a un producto determinado: hundiríamos a la empresa y sus trabajadores.
 Desde luego lo peor de todo  es  tener mono de dinero, porque al ser la droga más dura, todos, y digo todos,  la necesitamos y ya desde pequeños nos "preparan" para conseguirla y el que se salga del rebaño es calificado de hippy, antisistema, o como queráis llamarlo. Porque claro si nos salimos todos del sistema y nos " autoabastecemos" se hunden sus negocios y claro, eso no les conviene.

 Valorar lo que tenemos a nivel personal y también a nivel material, tener criterio propio, no compararnos con otras personas, no dejarse embaucar por anuncios o mensajes engañosos, saber que todo cuesta un esfuerzo personal, valorar a los demás por cómo son y no por lo que tienen y, sobre todo, tener claro que el dinero es un medio y no un fin, es el único antídoto para no dejarse corromper por el poderoso caballero que es el dinero.   






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